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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Condenados a la opresión


Bajo el yugo de nuestras ataduras nos dejamos arrastrar, nos quieren abrir los ojos por nuestro propio bien, aún así nos mantenemos como un perro fiel. Juegan con nosotros a su propio beneficio y nos dejamos golpear consecutivamente, deberían de estar muertos suplicándonos por sus repugnantes vidas, con el último aliento en nuestras botas. Hacen vaho en la puntera pero se les han acabado las oportunidades aún no se han dado cuenta de lo pacientes que hemos sido y hacía ya tiempo que debíamos de estar pisando sus cuellos. Chocamos nuestras manos mientras saltamos encima de sus cadáveres, nos da vergüenza que muertos estén menos podridos que en vida. La sangre salpica el suelo, y cada vez sus cuerpos hacen menos movimientos, la rabia se nos va a la vez que su vida da sus últimos tic-tacs en los relojes. Es tarde para pedir clemencia, estáis muertos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Soltando vaho por la boca

Sobrevuelan el aire los fantasmas, nos aprieta el corazón el frío, nos recorre el cuerpo. Los pies mojados, subimos la mirada las nubes han tapado las estrellas, hoy he descubierto parte del fin del mundo, una ciudad nueva, que estaba casi vacía, y no miré hacia atrás si no que pensé en huir adelante, pero debía volver, no tengo ni idea de si tu verás este lugar, pero al observar las luces reflejadas en el agua me percate de que no sé como pare de respirar.

jueves, 7 de junio de 2012

¿Hueles a fruta?

Caminando por el mercado un dulce olor te rodea.Tus pies, cansados caminan de forma autómata. La cuesta cada vez es menos pesada y mientras el tiempo pasa, la tecnología avanza. El tiempo muere, el whatsapp te absorbe hasta el momento en el que no aprecias ni una ligera brisa, olvidas los latidos de tu propio corazón y el tacto de las páginas de un libro. Escribes, escribes y no dices nada. Te mueves y no miras a otro lado que no sea tu pantalla, hablas con la vista centrada en la última respuesta absurda de una conversación sin alma ni coherencia. Seguramente no recuerdes la textura de ninguna fruta, ni piensas en el pelo de los kiwis, ni en pisar uvas, ni es recoger cerezas, ni siquiera en morder manzanas. Total, ya tienes tu manzana artificial.